Capítulo 3: La Hidalguía y el Destino

 Capítulo 3: La Hidalguía y el Destino

      Solo es capaz de caminar con hidalguía aquel que ha convertido su alma en un centro de amor y humildad para entregarla a quien padece aflicción. En la naturaleza ejerzo mi libertad; soy dueño de cada paso por senderos desconocidos. Soy dueño del viento, del agua y de la luz,

pero, sobre todo, soy dueño de mi destino. No sigo a amos ni a caudillos; soy una pequeña luz que se asoma entre las grietas como un escape divino a la existencia.

La vida nos enseña a través de los errores, pero muchos buscan justificaciones para creerse inocentes, coartando su propia libertad y convirtiéndose en seres indolentes. "Asume tus errores y serás grande". No culpes a otros por tus fallos; aprende a responder por tus actos y alcanzarás el respeto y la dignidad. Eso es quererse a sí mismo sin caer en el egoísmo

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