Capítulo 3: La Hidalguía y el Destino
Capítulo 3: La Hidalguía y el Destino
Solo es capaz
de caminar con hidalguía aquel que ha convertido su alma en un centro de amor y
humildad para entregarla a quien padece aflicción. En la naturaleza ejerzo mi
libertad; soy dueño de cada paso por senderos desconocidos. Soy dueño del
viento, del agua y de la luz,
pero, sobre todo, soy dueño de mi destino. No sigo a amos
ni a caudillos; soy una pequeña luz que se asoma entre las grietas como un
escape divino a la existencia.
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